Como en toda situación primeriza, nunca faltan los errores de cálculo o dificultades que desde muy temprano empiezan a mostrarnos la cara de cómo será el transcurso del día y nos refleja de inmediato lo novatos que somos y como si fuera poco se hace visible también para los demás.
Era 26 de julio, primer día de clase por ello me levanté muy temprano para llegar al campus con 30 minutos de anticipación, para que la instalación en el salón de clase fuera mas fácil y cómoda, pero por situación de la vida llegué a la universidad a la hora precisa y con la desventaja que no sabía la ubicación del salón al que debía asistir, razón me dirigí a la decanatura a que me direccionaran, pero por lo visto no era único con ese pequeño inconveniente, por ello, casi no soy ubicado.
Cuando por fin llegué a clase 10 minutos después, entré donde se encontraba un grupo asustado: nadie hablaba con nadie, nadie opinaba, se sentía un silencio abrumador. Entonces me ubiqué al fondo del salón y presencié la clase de economía, 1 hora y 30 minutos después al finalizar la asignatura, todos nos paramos, cogimos las cosas y salimos a caminar en el campus, media hora después regresamos y recibimos la noticia que clase de matemáticas no habría.
Entonces, me dirigí hacia mi casa y allí terminó mi primer día en la universidad.
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